De selfies desafortunados, minutos de silencio, senadoras pijas y actores desagradecidos

Esta semana, informativamente hablando, ha dado para mucho. Sobre todo, y desgraciadamente, tras los terribles atentados perpetrados en París el pasado viernes.

Sin embargo, no es sobre los hechos ocurridos estos últimos días sobre lo que quería hablar, sino más bien sobre los “protagonistas” de esta semana. Protagonistas a su pesar, más bien. Y empezamos con el periodista Carlos Herrera, enviado por la COPE a la capital francesa para cubrir los atentados. Lo contaré en clave “MasterCard”:

-Un billete de avión (en clase business, supongo) a París (pagado, presumo, por COPE, emisora inmersa actualmente en un ERE): 200 euros.

-Un móvil de última generación: 600 euros.

Hacerse un selfie ante la sala Bataclan (uno de los lugares de la tragedia) poniendo cara de no haber cagado en 5 días, pretendiendo ser intenso y publicarlo en Twitter para acabar siendo objeto de la vergüenza, la mofa y la indignación de compañeros de profesión y de la comunidad tuitera en general: NO TIENE PRECIO.

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Periodismo casposo 2.0

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Rutinas (u odio noviembre)

Hoy estoy bastante jodida…. ehm… desanimada.

No descarto que sea el otoño y la llegada del frío, que siempre me deprimen un poco. (Y encima aún tengo pendiente hacer el cambio de armario. Apuf). Además, ODIO noviembre con todas mis fuerzas. No sabría decir exactamente por qué, pero siempre ha sido, junto con febrero, los meses que más detesto.

En cuanto a lo demás… Sigo con la operación “búsqueda de trabajo”. La frustrante operación “búsqueda de trabajo”, porque todo sigue igual de parado. Y nunca mejor dicho.

Sigo inscribiéndome cada día a un montón de ofertas de las cuales luego nunca me acaban llamando. Algunas veces, las empresas ven mi currículum, pero pasan kilos de él. Otras veces, las menos, paso a la siguiente fase, pero igualmente, nunca más se supo. Y luego están las que directamente me descartan.

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Running para Dummies

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No sabría decir cuándo fue mi primer intento de convertirme en runner. Primer intento fallido, of course.

Calculo que hará un par de años de aquello. Luego hubo otros dos intentos; también fallidos, para mi desesperación.

Sin embargo, no me resigno a que esto del running, que ha enganchado a tantísima gente, deportista y no deportista, se me resista a mí, hombre ya. Tal vez sólo me falta un poquito más de perseverancia. O ponerme en serio a ello.

Pero, ¿cómo empezó mi relación amor-odio con el running?

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Quiero ser madre

Ya dije que hablaría sobre este tema. No pensaba que sería tan pronto, pero es que… desde hace un tiempo, esta idea, este deseo me ronda bastante. Sí, QUIERO SER MADRE.

 Y es curioso, porque yo nunca fui muy “niñera”, ni me han gustado especialmente los niños. Que sí, que son adorables, tiernos, graciosos… pero nunca he sido de acercarme a hacerles carantoñas, ni a cogerlos. Si los cojo, es porque me los han puesto directamente en los brazos. Además, me da pánico cogerlos, porque no sé qué hacer con ellos en brazos. Pesan mucho, se mueven, lloran… No sé, me siento hasta ridícula con uno de ellos en brazos. Estoy deseando que llegue su madre o su padre a cogerlo.

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